jueves, 8 de marzo de 2012

Dos poemas en dedicatoria a todas aquellas mujeres q luchan y trabajan día a día para conseguir sus objetivos…

Para Ti, Mujer Trabajadora
Letra y música: Julio César Pavanetti Gutiérrez

Para ti, mujer abnegada, mujer trabajadora
Para ti mujer, va hoy esta flor y mi canción

Para ti, dulce, tenaz y sacrificada luchadora
Para ti, todo mi respeto y toda mi admiración

Los diarios nos mencionan a mujeres famosas
Nombres grabados a fuego y oro en la historia

Cantan loas a sus logros, a sus grandes cosas
Nos hablan de sus virtudes y de sus memorias

Pero yo quiero cantarte a ti, silenciosa luchadora
Que te levantas la primera, al atisbar los rayos del sol

Mujer de mil nombres, de mil caras, de mil horas
Compañera en la lucha y con tiempo aun para el amor

A ti, que día tras día vas al hospital, a la oficina
Al campo, a la fábrica, a la calle, al mundo a remar

A ti, que aunque llegas a casa extenuada, rendida
Todavía guardas una sonrisa y reservas para amar

Me viene este canto de lo más profundo de la vida
Acumulado estaba el homenaje a tan maravilloso ser

Muchos versos había escrito, pero a ti te lo debía

Madre, hermana, esposa, hija, compañera... mujer

 Si Dios fuera una mujer
Mario Benedetti

¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.

 

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